“Es de estricta justicia que la mujer tenga el voto en las elecciones de las autoridades, porque si ella tiene obligaciones con el grupo social, razonable es, que no carezca de derechos”.
Estas palabras fueron enviadas al Congreso Constituyente por Hermila Galindo, Secretaria Particular del Presidente Venustiano Carranza a fines de 1916, durante la lucha por la obtención del derecho al voto en nuestro país.
Aunque en México se otorgó este derecho hasta el 17 de Octubre de 1953, podemos ver con este dato que el sufragismo tuvo una historia larga. De hecho, fueron varios los intentos de las sufragistas mexicanas para lograr la igualdad de derechos políticos para las mujeres, los cuales fueron rindiendo frutos poco a poco.
Cabe destacar que en 1916 se realizó el Primer Encuentro Feminista en Mérida, Yucatán, sirviendo de impulso para que en 1923 se lograra la aprobación del voto femenino a nivel municipal y estatal así como la candidatura por la diputación para tres mujeres en aquella entidad; Elvia Carrillo Puerto, Raquel Dzib y Beatriz Peniche de Ponce, fueron las primeras mujeres diputadas de nuestro país. Asimismo, Rosa Torre fue electa como la primera regidora para el Ayuntamiento de aquel estado del sureste y por supuesto, fue la primera regidora a nivel nacional.
Ese mismo año se llevó a cabo en la Ciudad de México el Primer Congreso Feminista Panamericano y desde ahí hasta 1953, el movimiento sufragista fue logrando avances en otros estados del país a nivel elecciones municipales; es decir, se obtuvo el derecho al voto únicamente para elegir presidente municipal: San Luis Potosí en 1924, Chiapas en 1925 y entre los años 1934 y 36 en Guanajuato, Puebla, Veracruz, Durango, Tamaulipas e Hidalgo.
En 1939 durante el sexenio del Presidente Lázaro Cárdenas, la obtención de la ciudadanía femenina estuvo a punto de ser realidad, pero bajo el argumento del Partido Nacional Revolucionario de que “el voto de las mujeres podría verse influenciado por los curas”, no logró promulgarse la iniciativa de reforma donde ya se le otorgaba a las mujeres el derecho a votar.
Pasarían casi diez años para que en México, en 1947, se aprobara a nivel nacional este derecho pero restringido a elecciones municipales. Ese mismo año, por primera vez las mujeres pudieron ejercer su derecho al voto en todo el país.
Ya con este avance, ¡Se alcanzó el mayor logro de las sufragistas mexicanas!, es decir, ¡La obtención del derecho al voto para las mujeres en todas las elecciones el 17 de octubre de 1953!, como mencionaba líneas arriba.
Ya con esta prerrogativa se logró la primera candidatura para una mujer para el cargo de diputada local por Baja California en 1954, durante la realización de elecciones extraordinarias.
Y finalmente, las mujeres pudieron votar para elegir autoridades federales por primera vez, el 3 de julio de 1955.
Pero el sufragismo tanto en México como en los demás países no buscaba únicamente que las mujeres pudieran incidir en política; luchaba también por la obtención de otros derechos que nunca se nos debieron ser negados: derecho a la educación, al trabajo, a la salud, a la educación sexual, a la igualdad jurídica, al divorcio y a la administración de sus propios bienes.
Viendo recientemente la película “Las Sufragistas”, fue terrible conocer los sufrimientos por los que atravesaron las sufragistas inglesas, donde una de ellas incluso pierde a su hijo pequeño, quien es dado en adopción por su padre, al no contar con derechos jurídicos para luchar por él.
Las mujeres eran un completo cero a la izquierda en todo el mundo, de ahí que algunas hayan dado hasta su vida, como también nos cuenta el largometraje, con tal de cambiar la historia para el resto de las mujeres y para las generaciones venideras.
Así que año con año celebremos la lucha de quienes nos antecedieron en México y el resto del mundo recordando su historia pero sobre todo, ejerciendo nuestros plenos derechos y no dejando que el machismo aún imperante, nos los trate de limitar ni arrebatar.
ARIANNA COS
COMO MARIPOSA
Nos leemos el próximo lunes.
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