Amigos, hoy les quiero compartir la historia de un auto único en el mundo, sólo se fabricó uno. Pero para poder platicarles hay que hacer un poco de historia. En diciembre de 1936 abdica al trono de Inglaterra después de tan sólo 11 meses el Rey Eduardo VIII, la causa, una historia de amor digna de cualquier programa de televisión, pues renuncia al trono por estar enamorado de una “plebeya” norteamericana de nombre Wallis Simpson, mujer de clase alta, divorciada 2 veces y con 2 hijos. Al irse a vivir a Nueva York, adquieren el mote de Duque y Duquesa de Windsor.

Cuando llegan a vivir a Nueva York, se instalan en las Suite Waldorf Tower, ubicadas en Park Avenue.
Dentro de su círculo de amigos de alta sociedad, se encontraba Alfred P. Sloan Jr. quien en ese momento, era director de G.M.

Sloan encargo a su director del departamento de diseño, Harley Earl, un auto especial y único para sus amigos distinguidos y que además representara a la compañía. Es así como se trabaja en un Cadillac 1941 para ofrecerlo a los duques.

La principal característica del auto es que NO compartía ningún panel con ningún modelo de serie de ese año: cofre, cajuela, salpicaderas, pantaloneras, toldo, puertas, todo fue hecho a mano para darle un toque único. Las salpicaderas tenían las bajadas hasta la parte de atrás, diseño que después sirvió como inspiración para los modelos de Buick posteriores y el toldo fue bajado para darle otra altura, característica que también fue utilizada posteriormente para algunos modelos de Cadillac de 1942.

El interior también fue diseñado y creado a mano. La tela tipo paño de color rosado daba ese toque único, combinada con madera de nogal para las puertas, gabinetes, mampara divisoria y algunos otros elementos que iban dentro del auto.

Algo para resaltar, es que fue el primer auto en que los cristales de las puertas bajaban con un sistema hidráulico, mientras que el cristal de división sí era de funcionamiento eléctrico. Dentro del lujo del que hablamos y pensando en sus propietarios y su estilo de vida, el Cadillac contaba con compartimientos para poder guardar las pipas del duque, 2 ceniceros en la parte trasera, 3 encendedores y 4 joyeros, 2 de ellos con iluminación para que la duquesa guardara sus joyas. Tenia 2 radios, el de la parte posterior estaba personalizado envuelto en cobre y con las estaciones de radio de la ciudad de Nueva York previamente guardadas en las memorias. Las puertas traseras fueron adornadas con el emblema real de los duques. En fin, un lujo extremo en cada detalle del auto.

Hay un dilema si el auto fue regalo de Sloan por parte de G.M. o si el duque fue quien ordenó y pagó el auto. Lo cierto es que el costo del Cadillac en 1941 fue de $ 14,000 dólares. Para darnos una dimensión del costo, el Cadillac más caro de serie era una Limosina serie 7533F, la más equipada, con un costo de $ 4,045 dólares. Así que The Duchess era poco más de 3 veces más cara.

El auto fue entregado personalmente por Sloan, a las afueras de los departamentos donde vivían los duques, causando gran revuelo.
La limo fue del agrado total de los duques, tanto así que era muy frecuente verlos usando su auto en todos los eventos a los que participaban.

Fue hasta 1952, once años después, que decidieron cambiar The Duchess. En los registros encontramos que en el momento de la entrega, tenía 19,246 millas y G.M. les dio una limosina nueva y un Buick Station Wagon.

The Duchess tuvo 4 dueños después de pertenecer a los duques . Uno de los más notables fue el 3ro, quien guardó el auto desde 1964 hasta 2009 que volvió a ver la luz, cuando fue vendido a su 4to dueño, el cual hizo la restauración completa del auto, invirtiendo casi 3 años para completarla.

En 2013 fue puesta en venta con una compañía reconocida de subastas, vendiéndose por un precio de $ 410,000 dólares a su actual propietario, Steve Plunket, reconocido coleccionista canadiense de la marca Cadillac.
Hoy es un gran ejemplo de diseño, opulencia y exclusividad.
Espero les guste la historia y nos vemos la siguiente.
Por Javier Pesquera
@autoseneltiempo


