Como mujer, por supuesto que deseo que se ponga fin a la violencia feminicida en nuestro país.
Como mujer, por supuesto que quiero que no haya ni una mujer desaparecida más.
Como mujer, por supuesto que deseo que se erradique todo tipo de violencia contra las mujeres.
Como mujer, por supuesto que anhelo salir segura a la calle y tener la certeza de que voy a regresar sana y salva a casa.
Como mujer, por supuesto que apoyo la lucha contra la violencia de género hacia las mujeres.
Pero también como mujer, estoy totalmente en contra de la manera como se han manifestado últimamente grupos feministas.
Desde fines del año pasado, ha ido creciendo la violencia con la que protestan algunos grupos tanto en la Ciudad de México como en otras ciudades del país, incluyendo Puebla, donde hace menos de un mes un grupo de mujeres se manifestó a las afueras de la Comisión de Derechos Humanos (CNDH) rompiendo vidrios a algunas camionetas pertenecientes a la Comisión, así como realizando pintas en dichos vehículos y en algunas paredes.
Durante la manifestación del 8 de marzo para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, hubo mujeres policías heridas así como una periodista, quien se estaba quemando a consecuencia de una bomba molotov lanzada por una de las manifestantes.
Luego, ha habido otras marchas en otros estados que no han estado exentas de violencia, pero la manifestación más extrema, en definitiva fue la del lunes pasado 28 de Septiembre.
Mujeres policías golpeadas, pateadas, quemadas con nuevamente bombas molotov fue el lamentable saldo rojo. Una de las policías heridas incluso tuvo que ser hospitalizada por una hemorragia vaginal causada por la golpiza que recibió.
¿Es de alguna manera justificable este tipo de protestas?
Yo creo que no.
Esta vez, el tema central de la marcha fue exigir la aprobación legal del aborto a nivel nacional, pero sea el tema que sea, ninguna violencia como la que se ha visto es justificable.
Nunca me ha tocado de cerca vivir la desesperación de no encontrar a alguna mujer de mi familia o de mis amigas y por fortuna tampoco a nadie de ellas le han arrebatado la vida.
No puedo imaginarme el dolor de atravesar por ambas situaciones, pero no me veo reaccionando de manera violenta contra quienes no tienen la culpa.
Ningún vidrio roto, ninguna pinta, ninguna bomba, ningún tipo de agresión, les traerá de regreso a sus mujeres.
Leía un post en Twitter de Frida Guerrera, activista femenina, que decía más o menos así: “Si yo desaparezco, abraza a mi madre, acude a las autoridades, asesórate, protesta, pero no agredas”.
Y estoy totalmente de acuerdo con ella. La violencia no se puede resolver con más violencia; simplemente es una total incongruencia.
Que una mujer agreda a otra mujer, no es feminismo.
En el caso del aborto, aunque los grupos feministas y las mujeres que acuden a la convocatoria para protestar estén en todo su derecho de expresarse, la manera en que lo hicieron para nada fue la correcta.
Insisto, es una total incongruencia querer obtener un derecho que busca eliminar la mortandad de mujeres por tener que acudir a clínicas clandestinas o a métodos riesgosos para abortar, ¡agrediendo a mujeres! ¡Poniendo en riesgo la integridad de las mujeres policías!
Así como le provocaron la hemorragia a una de ellas, ¡la pudieron haber matado!
Que si hay o no un fin político detrás de las protestas, que si son infiltradas las que comienzan a agredir, el punto importante es que cada vez crece más el número de mujeres que se dejan influenciar y azuzar por aquellas féminas violentas.
Es entendible el hartazgo que sentimos las mujeres ante un contexto social tan extremo de inseguridad contra nosotras, ante una realidad que no le es nada favorable a nuestro sexo, ante unas leyes que continúan satanizando únicamente a la mujer si decide abortar y que la tratan igual que a un criminal que sí es realmente un criminal, pero lo único que se conseguirá si se continúa protestando de esa manera, será perder adeptos a la causa en vez de ganarlos.
Ya veremos qué pasa.
Nos leemos la próxima semana.
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ARIANNA COS
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