Recientemente me enteré a través de las redes sociales, de jóvenes y adultos varones que como muestra de apoyo a las mujeres, se han vestido de falda.
Un chico de la provincia de Tucumán perteneciente a Argentina, acudió a su graduación del bachillerato usando tal prenda de ropa, pero fue reprendido por su director impidiéndole que se quedara a la ceremonia.
Según lo comentado por el alumno, él decidió vestirse así para manifestar su solidaridad con sus compañeras ante las reglas y actitudes machistas de la escuela y de la sociedad. Por supuesto la actitud del director refleja ese machismo que aún impera en el mundo.
Por otro lado, recientemente en un colegio de Canadá, un grupo de 100 chicos llevó a cabo la misma acción de vestirse de falda por el mismo motivo. Todo comenzó por un alumno quien tomó la iniciativa, sin imaginarse que contaría con el respaldo de tantos compañeros. “,
Zackary, quien comenzó la protesta pacífica, sostuvo en entrevista que lo hizo para que las autoridades escolares vieran que los reclamos de sus compañeras ante actitudes sexistas son apoyados por los varones y para enviarles el mensaje de que no están solas en su lucha contra el machismo. Mencionó también que como compañeros es importante ser empáticos. Además, comentó que su colegio es muy estricto en cuanto al uniforme que debe usarse, pero basándose en el sexismo.
Hace poco escribí en este espacio, que tiene relativamente poco tiempo el que las mujeres podamos usar pantalones, ya que antes el estereotipo de género nos imponía vestir únicamente con falda y larga ehh, hasta muy debajo de la rodilla. Osea estaba mal visto que una mujer enseñara pierna.
Pues bueno, así como las féminas del siglo pasado lograron ir cambiando estos estereotipos, cabe preguntarse, ¿por qué no pueden tener los hombres el mismo derecho?
Y lo pregunto a raíz de enterarme de que en Alemania, un gerente de Ingeniería Robótica de 61 años y origen estadounidense, decidió acudir a trabajar ataviado con falda y tacones.
Aunque no lo hizo con el mismo fin que los alumnos de mostrar su solidaridad con el sexo femenino, sí lo hizo para retar los estereotipos de género en el vestuario. Cabe mencionar que el ingeniero se ha declarado totalmente heterosexual, está casado y tiene tres hijos.
Sabemos que ha habido, hay y seguirá habiendo casos en los que hombres reprimen su orientación sexual durante años pero al parecer este no es el caso; simplemente este señor se siente más cómodo con tal vestimenta, aunque lo que sí reprimió durante años fue animarse a salir así a la calle y sobre todo acudir a su trabajo, porque según lo contado por él, desde la universidad usó tacones para satisfacer el deseo de una novia que le pidió los usara antes de bailar con ella y desde ahí tuvo la inquietud de volver a usarlos como algo normal.
Lo que tienen en común los tres casos, es el hecho innegable de que los tiempos siguen cambiando, de que los hombres también ya se están cansando de los estereotipos machistas y que están dispuestos a alzar la voz.
He leído en redes sociales comentarios de mamás cuyos hijos les cuentan que ya no saben si algo de lo que hagan o digan con las chicas ya será tomado a mal, debido al feminismo extremo que se ha desatado desde hace algunos meses.
Ningún extremo es bueno, pero desgraciadamente sí existe un sector del movimiento feminista que cae en ello; lamentablemente son a las que se les ha denominado “feminazis”.
Como mujeres es cierto que hemos ido abriendo los ojos ante actitudes, costumbres, estereotipos, que aunque han sido normalizadas durante siglos, han ido encontrando desde el siglo pasado paredes contra las cuales toparse.
Debido a ello puede ocurrir que ahora las féminas sobre analicemos las palabras y acciones de los varones, pero bueno, como dice el dicho: “la mula no era arisca”.
Tampoco tienen que pagar todos los hombres y sobre todo los de las nuevas generaciones por las costumbres machistas y misóginas arraigadas en las generaciones previas, pero por lo mismo de ese arraigue, es que está costando tanto eliminar el machismo transgeneracional.
Pero creo que si se siguen sumando chicos a movimientos como los de la falda, si se animaran más muchachos (y no tan muchachos como el del país europeo) a desafiar estereotipos, si en vez de continuar dividiéndose en machismo y feminismo, nos pudiéramos unir hombres y mujeres como sociedad para combatir la violencia contra las mujeres, sí sería posible vislumbrar un futuro más justo para nosotras así como un entorno más seguro.
Nos leemos la próxima semana.
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