Chrysler 1963 Turbine, un auto que iba a ser una opción muy revolucionaria para el momento, pero que por los cambios del momento, no pudo ser.
Hola amigos, en esta ocasión, les quiero platicar de un modelo, que en su momento pintaba para ser una muy buena opción para revolucionar la industria automotriz, pero los cambios del momento no lo dejaron.
En los finales de los años 40´s y 50´s, el diseño de los autos se vio muy influenciado por la aviación, ya que durante la 2da. Guerra Mundial, hubo modelos de aviones muy vistosos y bonitos, los show car de esos años tenían grandes alerones, habitáculos tipo cabinas de aviones, lo que hacía que la gente se interesara en esos nuevos diseños. Las familias ya se veían manejando jets con ruedas, y al tener esa idea venía el pensamiento de las turbinas de los aviones.

El Chrysler Turbine, fue el resultado de más de 15 años de investigación con motores impulsados por una turbina parecida a la de los aviones, pero mucho más chica. De hecho, hubo algunos prototipos que nunca salieron a la luz, pero poco a poco se fue desarrollando la tecnología de la turbina: minorizando el ruido y controlando el calentamiento que era lo más problemático. El diseño de la carrocería fue encargado a la prestigiosa compañía italiana Ghia, ellos mandaban las carrocerías y Chrysler se encargaba de armar la mecánica de los autos.

Finalmente, el 14 de mayo de 1963 fue presentado en el Salón de Nueva York, causando gran sensación entre los presentes ya que, por primera vez, tenían la oportunidad de ver un motor de “avión” adaptado en un automóvil. Pero mayor fue la sorpresa, cuando Chrysler anunció que una serie de 50 autos iban a ser prestados a gente común para pruebas del modelo presentado. Así que, se fabricaron 50 autos que sumados a los 5 prototipos que ya había, daban un total de 55 automóviles. Todos pintados en color Turbine Bronze, con el toldo de vinil negro.

Para ser un prototipo, tenía todas las características y comodidades de cualquier auto. Frenos de poder, dirección hidráulica, que curiosamente, usaba el mismo aceite que el resto del motor, pero por lo avanzado y simple NUNCA fue cambiado, ya que ni una partícula de desgaste fue encontrada, porque no había elementos de fricción.
Por otro lado, este prototipo NO contaba con aire acondicionado, ya que el diseño de la turbina no contemplaba bandas para lograr el funcionamiento del compresor.

Al hablar de lo simple del motor de turbina, podemos mencionar que su desempeño era tan extraordinario que entre los 55 autos acumularon un total de 1.7 millones de kilómetros.
Uno de los parámetros que se media era el tiempo muerto que tenían los autos, lo que al final de la prueba, que duró desde octubre de 1963 a enero de 1966, acumulaba sólo un 4% y esto debido al tiempo que de repente tardaban los ingenieros en llegar al lugar donde el auto se encontraba. Los defectos más comunes eran el desempeño de la turbina en ciudades de gran altura a nivel del mar y el mal procedimiento al encenderla.

A lo largo de los 27 meses que duró el programa, se acumularon 133 ciudades dentro de los 48 estados de la unión americana, e incluso se visitaron algunas ciudades de países cercanos.
El periodo de prueba de cada participante era de 3 meses, fueron 180 hombres, 23 mujeres, en un rango de edades de 21 a 70 años y el 60% de los 203 participantes eran propietarios de un automóvil Chrysler. El único requisito para los participantes era aportar datos cada dos semanas a los ingenieros encargados del programa.
Todo iba caminando muy bien, pero las nuevas regulaciones anticontaminación pusieron un alto al programa, pues Chrysler no estaba seguro de que un auto de producción masiva pudiera entrar dentro de los nuevos rangos.
Una vez finalizado el programa, se recogieron los 55 autos, y se destruyeron 46 de ellos. Y cuando les digo DESTRUYERON es que así lo hicieron, fueron quemados en su totalidad, y luego los restos aplastados, ya que, en teoría Chrysler no quería dejar rastros de sus autos. Aunque hay una segunda versión que afirma se tuvieron que destruir, pues era muy caro pagar los impuestos de importación de los autos fabricados en Italia por Ghia y enviados a Estados Unidos.
De los 9 sobrevivientes, Chrysler tiene 2 en condiciones funcionales, 5 fueron donados a museos importantes. Éstos no tenían la turbina completa para evitar riesgos de funcionalidad y los 2 restantes están en colecciones privadas. Uno de esos 2 por supuesto está con el comediante Jay Leno.
En lo personal, tuve la oportunidad de conocer dos de esos 9. En 2006 la empresa trajo uno de los suyos a un evento en México. Y en 2008 conocí el que pertenece al Museo Petersen de Los Ángeles.
Ahí les dejo las fotos para que lo disfruten y nos vemos la que sigue.
Por Javier Pesquera
@autoseneltiempo


