Vaya momento en que el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió visitar nuestro estado, en medio de una latente crisis económica y un claro divorcio entre los gobiernos estatal y municipal de la capital poblana; además de una curva de contagio en pleno aumento y una escasa certeza de cuándo empezará a aplanarse. Definitivamente, el tlatoani de Macuspana vio un estado dividido, polarizado y con un evidente descontento de cara a las elecciones del 2021. ¿Le preocupará?
La crisis generada en todo el mundo por el COVID-19 ha afectado también a la 4T, no sólo por las críticas a las decisiones tomadas ante la contingencia, sino también por las estrategias golpistas que la oposición ha maniobrado a través de diferentes medios de comunicación y las plataformas digitales (principalmente Twitter), donde ha promocionado campañas de desprestigio por medio de noticias falsas o manipuladas, además de que cuenta con ejército de miles de bots listo para atacar en cualquier momento.
Todo esto nos ha permitido atestiguar cómo, según diversas encuestas, la aprobación de la 4T y su líder han descendido en los últimos 3 meses. Un ejemplo es la encuesta realizada recientemente por Massive Caller, en la que me gustaría hacer un paréntesis, pues me resulta muy curioso ver que para este ejercicio se realizaron 600 encuestas telefónicas y los resultados arrojaron que las alcaldías mejor aprobadas son las gobernadas por el difunto PRI/PAN, mientras que las peores evaluadas son aquellas donde gobierna MORENA. ¿Realidad o ficción?
Regresando al tema principal, AMLO ha gobernado un país que jamás estuvo preparado para una crisis mundial, bueno, de hecho, ningún país lo estaba; además, cada uno de los planes que llevarían a México al cambio prometido se han visto retrasados o, en su caso, afectados por la contingencia. Por todo ello, durante su visita se presenció lo inevitable: manifestaciones del Frente Nacional Anti AMLO, antorchistas, extrabajadores del difunto Seguro Popular y opositores a su proyecto de nación. Se le juntó de todo afuera de la Zona Militar y el Ex Convento de San Gabriel en Cholula; sin embargo, también se presentaron aquellos que lo apoyan y confían en lo que prometió durante 18 años de campaña, lo que desembocó en una pequeña lucha por ver quién hacía más ruido.
No obstante, al mandatario poco le importó esto, él llegó a sus eventos y reuniones con los gobiernos locales e hizo lo que más le gusta: hablar y hablar de sus programas; de los beneficios que recibirán Puebla y su población a través del Banco del Bienestar; y de cómo se acabaron los apoyos a través de intermediarios y ahora el pueblo recibirá lo que le corresponde directamente. Sinceramente, lo mismo que hace en Palacio Nacional durante cada una de sus mañaneras lo hizo aquí: imponer su presencia y ser predicador de que el país va a cambiar.
Así fue como el presidente cumplió con su agenda entre un pueblo polarizado, desigual y detenido por la contingencia, pero bueno, lo importante es que tendremos sucursales del Banco del Bienestar. Realmente, qué difícil le será mantener latente la esperanza de México en estos tiempos.
Vidal Sánchez
@vidal_Sblancas


