Por más que la presidenta Ariadna Ayala lo niegue con videos y eventos, en Atlixco la seguridad se desmorona.
Los números son fríos, no entienden de discursos, ni de “Martes de Atención Ciudadana”.
La realidad, esa que no se disfraza con lonas ni con “comités ciudadanos”, ya rebasó al gobierno municipal, que simula mientras el delito se multiplica.
La Fiscalía General del Estado reportó que, de octubre de 2024 a abril de 2025, en Atlixco se iniciaron 1,495 carpetas de investigación.
Un incremento del 13.6 % en comparación con el mismo lapso anterior.
Es decir, siete delitos diarios.
Para un municipio que presume ser Pueblo Mágico, la cifra no es mágica: es alarmante.
Los delitos patrimoniales —robo en todas sus modalidades— son el talón de Aquiles del ayuntamiento.
Tan solo en ese periodo hubo 596 robos: 237 vehículos, 54 a transeúntes, 60 a negocios (36 de ellos con violencia) y 35 en transporte individual.
Atlixco ya no es sitio de descanso, es terreno de asalto.
¿Y qué dice el gobierno municipal?
Nada, salvo repetir como mantra que hay más cámaras, más alarmas y más “presencia”.
Pero eso no detiene al ladrón.
Tampoco a quien dispara.
En el mismo periodo, se registraron 8 homicidios dolosos, y en la mayoría, las víctimas fueron ejecutadas con arma de fuego.
¿Dónde estaban las 410 cámaras “inteligentes”?
¿Dónde estaban las patrullas “modernas”?
La violencia familiar también se disparó: 187 carpetas de investigación, con picos en enero y abril de este año.
Esto, mientras Ayala presume —sin pudor— el funcionamiento de la “Patrulla Naranja”, una estrategia que parece más fotogénica que funcional.
No es todo.
En el primer trimestre de 2025, los delitos de alto impacto aumentaron 15.6 % respecto al mismo periodo del año anterior: de 567 pasaron a 656 casos.
El robo de vehículos se duplicó.
El discurso oficial, en cambio, sigue en modo repetición.
“Más tecnología, más inversión, más coordinación”. ¿Más resultados? Ninguno.
Y mientras eso ocurre, la alcaldesa hace giras para cortar listones, entregar pavimentos y montar toldos con el logo del Ayuntamiento.
Pero en la calle, el miedo es la constante.
Porque una calle recién pavimentada no sirve si el ciudadano teme caminarla.
La distancia entre el palacio municipal y la colonia insegura se mide en algo más que kilómetros.
¿De qué sirven las cifras en power point si las estadísticas de violencia siguen creciendo?
¿Cuánto más aguantará Atlixco este modelo de “gobierno de puertas abiertas” que no escucha ni actúa?
No es percepción.
Es la plataforma del SESNSP, es la Fiscalía, son los datos.
Pero el gobierno municipal prefiere voltear a otro lado, inflar logros mínimos y tapar el bache de la inseguridad con pintura institucional.
Mientras eso sucede, la presidenta se felicita a sí misma por haber realizado “100 martes ciudadanos”.
Cien días de selfies, mientras la delincuencia acumula miles de víctimas invisibles.
Atlixco necesita autoridad, no un gabinete de imagen.
Tiempo al tiempo.
LA PASARELA
JORGE CASTILLO


