Bien sabemos que las redes sociales son una poderosa fuente de información, comunicación, interacción y entretenimiento, sobre todo en estos tiempos de pandemia donde es necesario quedarnos en casa.
Pero también es conocido que así como son de útiles, pueden llegar a causar un gran daño emocional en sus usuarios.
Recientemente leí la nota sobre la muerte de una luchadora japonesa quien se quitó la vida como consecuencia de los constantes ataques de los que fue objeto a través de sus cuentas de redes sociales.
Se me hizo increíble leer que una mujer que aparentaba ser muy fuerte en el cuadrilátero, con triunfos a nivel nacional e internacional, viera minada su autoestima por comentarios de gente que ni conocía.
Por supuesto que las figuras públicas se nutren de la opinión de sus fans, de su apoyo, ya que sin este su carrera se puede ir a pique, pero aquí entra en cuestión un aspecto muy importante: la autoestima.
Así como a ella le pasó que la gente se le volteó, le ha ocurrido a numerosas estrellas de todos los ámbitos del deporte y del entrenamiento; algunos han salido airosos, otros no así como ella; a veces nos hemos enterado de fallecimientos inesperados que nos sorprenden a todos porque aparentemente la persona lo tenía “todo”.
Un ejemplo es Robbie Williams, excelente actor sobre todo de comedia, que nos arrancaba carcajadas con sus actuaciones. Los últimos años incursionó en las películas de drama, en donde demostró que también era muy bueno para interpretar papeles de ese género, así que podría ser que se hubiera ido gestando un cambio en su personalidad, o que algo haya sucedido que desencadenara una depresión, o que ya la hubiera traído consigo desde siempre y sus actuaciones de comedia fueran solo una máscara para tratar de ocultar un dolor emocional que traía arrastrando desde años atrás, capaz que incluso desde la niñez, para que tomara la decisión de quitarse la vida.
Otro ejemplo es Whitney Houston, gran cantante que después de alcanzar la cima del éxito fue cayendo en picada al entrar al mundo de las drogas influenciada por su marido y quien murió por una sobredosis.
Los tres casos demuestran que las personas aunque estuvieran rodeadas de éxito en el fondo se sentían solas de sí mismas porque carecían de autoestima. ¿Qué quiere decir esto? Que por más gente que tengamos a nuestro alrededor, por más aparentes éxitos que alcancemos, por más felicidad que a simple vista nos rodee, si dentro de nosotras y nosotros todo aquello es efímero y no nos llena de verdad, si somos nosotras las que nos sentimos vacías porque no nos amamos lo suficiente, si no valoramos y reconocemos lo que somos, lo positivo y bueno que hay dentro de nosotras, nuestras capacidades, aptitudes, alcances, triunfos y potencial, nada ni nadie llenará el vacío interno.
Lamentablemente la joven y exitosa luchadora de quien les hablo, perdió la pelea contra la crueldad humana que suele manifestarse sin restricciones a través de las redes sociales, sobre todo de Twitter. Así como ella, muchas chicas han sucumbido ante el ciberbullying o acoso digital. Es triste ver cuán destructiva puede ser una herramienta que se creó con fines informativos y de sana interacción, tanto por el mal uso que hace la gente de ella, como por la baja autoestima que las personas pueden llegar a tener.
Nos leemos el próximo lunes.
CONTACTO
ARIANNA COS
COMO MARIPOSA
@aricos127 en Twitter.


