La enfermedad del siglo que nos doblado como humanidad tiene un gran cómplice y se llama necedad.
Estoy convencido que podemos hacer nuestras actividades lo más parecido a la normalidad pero todas las precauciones necesarias.
Qué necesidad de acudir a centros comerciales a ver ofertas, tianguis para distraerse o acudir a fiestas clandestinas.
Los que tienen la necesidad de usar el transporte público deben extremar las medidas de seguridad sanitaria.
Estamos en la cresta más alta, los hospitales hasta el tope y el nivel de contagio muy elevado.
Mientras unos sufren en el hospital o en casa, otros se aprovechan de esta situación tan lamentable.
Hay seres despreciables que están rentando los tanques de oxígeno hasta en 15 mil pesos al mes.
Las cánulas de alto flujo las están rentando en 20 o 25 mil pesos cinco días y la venta de este aparato que ayuda a mejorar la respiración de los pacientes en 40 mil pesos.
Hay filas enormes para poder recargar los tanques de oxígeno.
El dolor no sólo es del corazón, sino del bolsillo porque nos enfrentamos a bribones que aprovechan del dolor y necesidad para sacar miles de pesos.
No es sólo enfermarse, sino las consecuencias que trae el Covid.
Ver el Facebook parece obituario, porque encontramos moños negros de luto.
Si de verdad quiere salir porque ya está harto del encierro vaya a lugares poco concurridos como cerros, orillas de pueblos y estar en lugares abiertos.
Los lugares cerrados es un peligro para la humanidad.
Vamos a aplicar la máxima: necesidad no necedad.
Fin


