A diferencia de quienes llevan un año exacto buscando acciones de vivienda y apoyos para recuperar sus patrimonios inmobiliarios tras el sismo del 19 de septiembre del año pasado, aún existe un puñado de damnificados del terremoto de 1985 que llevan esperando una respuesta desde hace más de 30 años.
“Muchos han muerto con la ilusión de tener una casa”, recordó Janette, que habita en el campamento de Colector 13, en las afueras del metro Lindavista en la delegación Gustavo A. Madero, en la Ciudad de México, desde hace poco más de tres décadas cuando “de manera provisional” se acondicionaron módulos de lámina para atender las necesidades de vivienda de los entonces damnificados de 1985.
Era 19 de septiembre de 2017 y todos los mexicanos recordaban el terremoto de 1985. Nadie esperaba que otro temblor acabara con la vida de cientos de personas. Un año después, su lección de fortaleza y solidaridad aún persiste. https://t.co/s0KLgAZwjf
— CNN en Español (@CNNEE) September 18, 2018
En el predio, en el que viven al menos unas 250 familias, existen unas 30 que son damnificadas del terremoto del 85 y a quienes aún cuando existió la entrega de acciones de vivienda en 2008, “los dejaron con las llaves en la mano” debido a manejos irregulares de los dirigentes que antes coordinaban la entrega de hogares a las familias y quienes en opinión de Janette, beneficiaron a personas que nada tenían que ver con el sismo.
La organización de la vida cotidiana es casi la misma que desde hace más de 30 años, con seis baños comunales por cada módulo que alberga a al menos unas diez familias; para lavar los trastes también existen turnos bien establecidos, aunque antes era peor porque solo había seis hornillas por módulo para preparar la comida, lo que derivaba en peleas que eran el pan de cada día.
#Sismo19S | Durante septiembre y octubre estará disponible la exposición "SISMOS 1985/2017. De los escombros a la esperanza".
Visítala en el @MuseoMyT. Invita: @SkyAlertMx. pic.twitter.com/fcvovsEBdw
— AnimalPolitico.com (@Pajaropolitico) September 18, 2018
Janette recuerda que debían cuidar muy bien los alimentos que preparaban debido a que a veces los vecinos echaban cosas a las comidas de los demás solo ante el enojo de que alguien hubiera ganado la hornilla, ahora las viviendas tienen pequeñas estufas en sus viviendas; incluso hay quienes lograron ganar unos metros y pusieron sanitarios en el interior de sus espacios, aunque no todos pudieron hacerlo.


