El caso de violencia política contra la ex candidata a la presidencia municipal de San Pedro Cholula, Érika de la Vega, pone de manifiesto la importancia de haber incluido este tipo de violencia dentro de la Ley de Acceso de las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia.
Gracias a ésta Ley, la afectada pudo interponer su denuncia contra el diputado local panista, Eduardo Alcántara Montiel, quien como ya sabemos gracias a la prensa, con todo descaro le pidió un encuentro sexual o un millón y medio de pesos a cambio de la candidatura por la presidencia municipal.
Hay que recordar que esta ley fue aprobada por el Senado en Marzo de 2017, ante la necesidad de tratar de poner freno a una violencia que se incrementaba año con año y que incluso había cobrado ya la vida de varias mujeres durante el desarrollo de campañas políticas.
A seis años sigue demostrando su pertinencia. La sanción que le impuso el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación al legislador de incluirlo en el padrón de violentadores políticos por un periodo de tres años, inhabilitándolo así para ejercer cualquier cargo público durante este lapso, es un ejemplo claro de su efectividad.
La disculpa pública que va a tener que pedir Alcántara Montiel a Érika de la Vega ante el pleno la siguiente semana durante la sesión ordinaria, será un castigo ejemplar al tener que obligarlo a dar la cara ante un hecho tan vergonzoso.
Increíble que haya llegado al poder legislativo un personaje de esta calaña. Indignante que ocupe un lugar dentro del recinto donde se generan las leyes para proteger a los ciudadanos, alguien que pudo ser capaz de sobornar sexualmente a una mujer.
Y aumenta la indignación el hecho de que todo este tiempo haya estado protegido por la ex dirigente estatal del blanquiazul Genoveva Huerta, de quien se está analizando su sanción o expulsión del partido por su omisión ante una conducta tan detestable.
Que una mujer en vez de ser solidaria con quien fue violentada haya solapado la conducta abusadora de un hombre, no tiene justificación alguna.
Ambos personajes deberían ser expulsados del partido, cuestión que está sobre la mesa. De igual manera debería revocarse el cargo de Alcántara como diputado local.
Este caso espero sirva de ejemplo para que más ex candidatas, ex funcionarias, funcionarias y futuras candidatas, alcen la voz interponiendo su denuncia ante cualquier hostigamiento sexual, ante el mínimo intento de chantaje de este tipo.
Ya no más de funcionarios que abusan de sus posiciones políticas para buscar obtener beneficios sexuales, creyendo que las mujeres valemos tan poco como para vendernos por un cargo.
Sin duda aún impera el machismo en nuestra sociedad en todos los ámbitos, pero también la hipocresía.
El diputado se ha ostentado siempre como un hombre de familia, recto y honesto, defensor de las causas de las mujeres.
Nada más lejos de la realidad.
Estoy segura de que así como él, existen muchísimos más políticos quienes solo apoyan a las mujeres de dientes para afuera, porque como he oído decir a algunos incluido al Presidente de la República, “es la moda”.
Por cierto, la ex candidata de la Vega aseguró que no solo ella fue víctima de chantaje sexual, así que habrá que esperar qué más sale a la luz en esta lamentable historia, que no pinta nada bien para Eduardo Alcántara.
Nos leemos la próxima semana.
ARIANNA COS
LA MARIPOSA NARANJA
Contacto
@AriCosL127 en Twitter.
rodaril127@gmail.com


