Después de haber sido sentenciado a cadena perpetua y trasladado a la prisión de máxima seguridad DX Supermax de Florence, Colorado, hace mes y medio aproximadamente, Joaquín “El Chapo” Guzmán rompió el silencio el día de ayer, al haber pedido, por medio de su abogado, que el dinero que la justicia de Estados Unidos busca decomisarle (aproximadamente 14 millones de dólares), sea destinado para apoyar a comunidades indígenas de México.
“Ese dinero le pertenece a México no a Estados Unidos”, aseguro el abogado José Luis González Meza, en representación del narcotraficante mexicano.
En redes sociales, la noticia ha generado gran controversia, pues mientras algunos celebran la iniciativa que beneficiaría a uno de los sectores más vulnerables del país; otros lo consideran un acto de cinismo por parte del narcotraficante, al afirmar que el daño que ha causado a estas comunidades es irreparable.
Independientemente de la postura tomada, lo cierto es que luce muy complicado que esta petición del Chapo prospere, pues implicaría una confrontación del Gobierno mexicano con el estadounidense, lo que luce muy lejano, puesto que, desde el inicio de su gestión, la postura del presidente en torno a su relación con el vecino del norte ha sido de respeto y paz.


