El presidente Andrés Manuel López Obrador ya había adelantado en una de sus mañaneras que no tendría ni el tiempo ni la intención de reunirse con líderes o grupos de migrantes durante la visita que realizó el martes pasado a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, y que, les enviará un mensaje para saludarlos por las redes sociales. Mientras que los oficios y solicitudes que tengan para su gobierno las podrán hacer llegar a través del Consulado de Nueva York.
No está en campaña oficial, pero fue a dejar promesas a los paisanos en Estados Unidos a través de sus redes sociales, no tuvo ni tiempo ni la intención de reunirse con grupos de migrantes, pero si recibió porras y fue aclamado por supuestos paisanos que viven y trabajan allá y que, irónicamente, tuvieron que salir de México ante la falta de oportunidades, la pobreza y la violencia en su propio país.
Desafortunadamente, promete a los migrantes que hablará con el mandatario norteamericano para que regularice su estatus migratorio, pero no les promete un mejor país para que puedan regresar a México al lado de sus familias. Quiere que permanezcan en Estados Unidos para así seguir presumiendo los miles de millones de dólares que llegan en remesas
Este viaje es el segundo que realiza como mandatario a ese país, la primera vez y la más polémica, a la Casa Blanca para reunirse con el expresidente Donald Trump, uno de los políticos más antiinmigrantes de los últimos tiempos y quien etiquetó a los paisanos como delincuentes en sus discursos, pese a ello, López Obrador hasta le aplaudió, allá en los jardines de la Casa Blanca.
Desde el 2014, como líder de Morena, López Obrador regresó a Estados Unidos para promover sus aspiraciones. Desde entonces ya se habían conformado varios comités de apoyo. En campaña oficial, en 2017, regresó a California para pedir el voto de los paisanos. Y es que su partido, Morena, conformó una efectiva red de promoción del voto en territorio norteamericano que llevó una gran cantidad de sufragios en favor del tabasqueño, pues muchos líderes reconocen que su discurso y sus promesas aseguraban un mejor gobierno y un mejor manejo de sus remesas.
Desafortunadamente las promesas de campaña que les hizo a los migrantes fueron incumplidas y las condiciones que mantenían los paisanos y sus familias en México empeoraron desde su llegada a la silla presidencial.
Se acabaron los programas que llevaban obra pública y apoyo a las comunidades de origen. Se redujo drásticamente el presupuesto a los consulados generando mayor lentitud y rezago en la tramitación de documentos básicos para migrantes. Se quitaron recursos importantes al programa Bienvenido Paisano que cuidaba que los migrantes regresaran a México sanos, salvos y libres de extorsiones durante las temporadas de festejo.
La migración de mexicanos que disminuyó considerablemente en los años anteriores presenta un repunte significativo desde hace un par de años ante el aumento del desempleo y el preocupante crecimiento de violencia que está obligando a cientos de mexicanos a pedir asilo ante la autoridad norteamericana y a arriesgarse cruzando ilegalmente por mar, en la región de San Diego, California o por tierra en el resto de la frontera. Por cierto, se desconoce cuál sea el destino de esos miles de millones de dólares que mes con mes reciben las arcas mexicanas a través de las remesas.
Queda claro que, sin importar el partido o el candidato, las promesas de campaña se olvidan cuando el político obtiene los votos que le interesan. El candidato siempre tendrá tiempo para reunirse, el funcionario abrirá espacio en la agenda hasta la próxima campaña.
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