Antes era muy común que se nos inculcara a las mujeres que debíamos dejarnos al último, sacrificarnos por los demás, ya fuera como mamás, esposas, abuelas o hermanas y que teníamos que tolerar así como perdonar si se nos trataba mal porque pues, somos mujeres y nuestro papel es inferior al de los hombres (desgraciadamente aún subsiste ese pensamiento en buena parte de nuestra sociedad machista).
Además se nos asignaba el rol de casi santidad por ser generadoras de vida, de ahí ese supuesto sacrificio que debíamos hacer y que aún en estos tiempos más modernos, en muchas familias se sigue esperando que hagamos.
De unos años para acá, sobre todo en la última década, se ha tratado de ir cambiando el concepto de las generaciones que nos precedieron para hacerles ver que no por ser mujeres debemos dejar de lado lo que nosotras necesitamos en lo afectivo, en cuanto a salud mental y física así como en lo material.
Desde la psicología se ha venido inculcando y reafirmando el concepto de AMOR PROPIO, pero no desde el egoísmo sino desde el darnos cuenta de que si no nos amamos primero a nosotras, si no nos procuramos, consentimos y cuidamos primero, no estaremos emocionalmente sanas para los demás.
Quererse poquito manda la señal a las personas equivocadas y llegan a nuestra vida seres, hablando de hombres, dañinos (que lo digo por mucha experiencia desgraciadamente) para nuestra vida, así como atraemos situaciones que nos hunden más en vez de ayudarnos a salir a flote.
Querernos mucho y reconocer lo que valemos no tiene nada de malo, es más, es indispensable para sentirnos plenas así como seguras de que estando con o sin novio podremos ser felices, porque no tiene que llegar nadie a llenar nuestro vacío interno; estando llenas de nosotras, disfrutaremos nuestra propia compañía, de nuestra soledad y nos iremos autoconociendo mejor. Así cuando tengamos una relación la disfrutaremos más, ya que la tendremos porque la persona realmente nos gusta, no por necesidad de llenar vacíos.
Si nos amamos y valoramos primero, si nos autocuidamos, si nos respetamos, no permitiremos que un hombre nos falte al respeto o que nos lastime; sabremos poner límites a quien sea por más que nos guste y por más que lo queramos. Poner límites es sumamente importante porque solo así nos aseguraremos de proteger nuestra integridad emocional y física.
Querer verse bonitas, comprarse un labial, una blusa, un pantalón, pintarse el cabello, hacer ejercicio, comer sano, darse un gusto con algún postre bien merecido, ir a bailar, salir con los amigos, salir solas al café o al cine, comprarse esa bolsa que les encantó, no tiene nada de malo, no tiene una que sentirse culpable, ¡vamos pues que nos lo merecemos! Tenemos derecho a ello así como procuramos darles gusto siempre a los demás.
Debemos cuidar a nuestras familias claro que sí; debemos fijar prioridades, pero tenemos que recordar que dentro de esas prioridades deben entrar también las de nosotras, como cuidar nuestra salud. Primero hay que estar sanas para nosotras; si nos dejamos al final como solemos hacer, podemos perder hasta la vida por dejar pasar consultas a las que debimos ir y así pues ni cómo estar bien para los demás. Si también no atendemos nuestra salud emocional puede pasar exactamente lo mismo. Por ejemplo, la depresión es una enfermedad seria que puede conducir hasta la muerte sin no se trata a tiempo.
En conclusión, no tiene nada de malo reconocer nuestras cualidades, echarnos porras, aceptar nuestras capacidades y logros así como consentirnos de vez en cuando; al contrario, es lo más sano que podemos hacer para tener una vida plena.
EL CASO DE SANDRA ELIZABETH
Indignante y frustrante que tras poco más de un mes de su desaparición, fuera hallada sin vida en una comunidad del municipio de Amozoc dentro de una cisterna (me recordó de inmediato el caso de Debanhi), Sandra Elizabeth Pérez Portillo, quien fuera levantada en Chachapa. De nada sirvió el trabajo de la Fiscalía General del Estado y la detención de varios integrantes de la banda que la secuestró si no pudieron encontrarla con vida. Tenía poco que la habían asesinado. Si la Fiscalía hubiera hecho bien su trabajo hubiera dado tiempo de encontrarla con vida. Tocan el alma las palabras de su papá: “ya está en casa nuestra princesa”.
Muy lejos estamos de que se cumpla lo que tanto exigimos: ¡NI UNA MÁS! ¡NI UNA MENOS! Al contrario; cada vez se ennegrece más el panorama para las mujeres a nivel local y nacional.
Tan sólo lo que ocurrió el jueves pasado acá en Puebla cuando una mujer fue rociada con ácido sulfúrico por dos sujetos que iban a bordo de una bicicleta afuera del SAT que está muy cerca de Angelópolis. ¡Ya en ningún lugar podemos estar tranquilas! Cada vez nos roban más nuestra paz, nuestra seguridad.
Urge, urge que todos los niveles de gobierno generen acciones contundentes para que las mujeres dejemos de vivir con miedo de ser la siguiente en la lista de violentadas o asesinadas.
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ARIANNA COS
COMO MARIPOSA
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