Luis Miguel Barbosa Huerta, como todos los gobernadores, quiere imponer su sello en la administración estatal y lo está logrando, pero está dejando muchos heridos en el camino.
Propios y extraños
Los visibles que tiene enfrente son Antorcha Campesina y el diputado federal Fernando Manzanilla, entre otras.
La organización con simpatías priistas, que entre sus métodos ha sido el chantaje, ha jurado que no se va a dejar del embate que tiene a nivel nacional y local.
El próximo año va a mover su estructura en contra de las decisiones del mandatario estatal. Lo mucho o poco que le quede, pero va a ser vital en algunos municipios para inclinar la balanza.
En tanto que el diputado federal, Fernando Manzanilla tiene una estrategia diferente para hacer frente el embate del mandatario: redes sociales, filtraciones a medios de comunicación y operadores.
Manzanilla tiene encima una acusación de malversación de la partida secreta a su paso por la secretaría de Gobernación. A decir del legislador federal fue para apuntar la segunda campaña de Luis Miguel Barbosa, por supuesto que el mandatario dice desconocer los hechos, los ignora. Dice que no estaba enterado y menos la autorizó. Faltaba más
Estos dos frentes visibles serán pesados para la elección del próximo año en contra del mandatario.
Pero hay otros muy peligrosos, los que se dan por debajo de la mesa.
Existen desacuerdos con la dirigencia nacional de Morena, su partido, por las posiciones que se decidirán.
Todos quieren tener mano y Barbosa Huerta ya tiene perfiles, pero muchas taches a nivel nacional.
Por ello comenzará a impulsar a varios presidentes municipales para que busquen la reelección y no dejar huecos para que se cuelen los contras.
La única que no va a apoyar es a Claudia Rivera, presidenta de la capital, la gran decepción de la cuarta transformación en el estado de Puebla.
Además, están los partidos aliancistas que pedirán su tajada de pastel y ahí se colarán varias de aspirantes impulsados por sus contras morenistas como Alejandro Armenta Mier y otros más de menos peso político.
El panorama en lo político luce muy complicado y si no hay acuerdo utilizará la salida de los demócratas: no meterá las manos.
Que se rasquen con sus propias uñas
FIN


