Amigos, ¿Han escuchado la frase: “El crimen nunca paga…”?, bien, pues depende del lado que se mire la historia que ha estado en las redes últimamente, esta frase puede ser cierta o totalmente lo contrario.
Nos tenemos que remontar a febrero de 1978, cuando un par de hermanitos salieron a jugar al jardín de su casa. Uno de ellos comienza a escarbar un agujero jugando y quiere hacerlo profundo pero se encuentra con “algo” que no lo deja. Le llama a su mamá por la inquietud de lo que parece una pieza metálica. La madre al darse cuenta de que no es algo normal, decide llamar a la policía, un tanto también por el sexto sentido de que algo no andaba correcto y porque por esas fechas se hablaba de un caso muy sonado de una mujer asesinada y enterrada en su automóvil.

La policía llega al jardín, empiezan a rascar y sospechan por el metal que encuentran, que se trata efectivamente de un automóvil. Comienzan las labores con maquinaria pesada y para no hacer el cuento tan largo, lo que descubren es nada más y nada menos que un Ferrari Dino 246GTS, un auto de muy baja producción.
Siguiendo el protocolo policiaco, lo primero fue ver si no había algún cadáver dentro, lo cual fue negativo. Segundo, por el número de la matrícula y el número de serie se comienza su rastreo, lo que llevó a la investigación 4 años atrás.

Resulta que el Ferrari fue vendido en 1974 por la agencia “Hollywood SportsCar”, agencia muy conocida por tener clientes de la talla de Frank Sinatra o Sammy Davids Jr. El cliente que lo compró fue un fontanero de nombre Rosendo Cruz de Alhambra, pagando la cantidad de $ 22,500 dólares de ese entonces; el auto fue regalo de cumpleaños para su esposa. Una noche la invita a cenar al restaurante Brown Derby en Los Ángeles, pero la sorpresa se dio al salir, pues el Ferrari ya no estaba, se lo habían “robado”. El Sr, Cruz hace su reporte correspondiente con la compañía de seguros Formers Insurance Group, la cual después del protocolo le hace el pago total del auto por $ 22,500 dólares.
Regresando a 1978, la policía hace su investigación, dando aviso a la compañía de seguros e interrogando al Sr. Cruz, quien en ese momento confiesa la verdad. Tenía una situación muy apretada económicamente, y para no pasar la pena que le embargaran el Ferrari, contrato a unos conocidos para que se robaran el auto y lo arrojaran al mar y así, él poder cobrar el seguro. Con lo que no contaba, es que esos conocidos, fueron a enterrar el Ferrari a un lote baldío con la intención de sacarlo después, lo cual no sucedió y esa zona fue poblada.

La compañía de seguros reclama la propiedad del auto, pero al estar en malas condiciones, no sabían qué hacer con él. Así que deciden ponerlo en exhibición y el resultado fue de interés para varias personas por adquirir el auto. Se hizo la venta alrededor de $ 9,000 dólares, siendo el comprador un mecánico de la zona, el cual se dio a la tarea de restaurar tan valioso auto.
Hoy en día, es posible ver el Ferrari Dino en Los Ángeles, con su color original verde botella, que además vale la pena mencionar, es uno de solo 34 pintados en ese tono. ¿Cómo lo identificas?, fácil, con su placa trasera que dice DUG UP, que traducido significa, “Desenterrado”.
¿Y por qué decíamos que depende el cristal con que se mire ésta historia?, porque mientras para el Sr. Cruz, su mala acción y mentira fue descubierta, para el mecánico que compro el auto, el valor que pagó hoy se ha visto multiplicado, pues el valor en la guía de precios de un Ferrari Dino 246GTS, anda entre $ 270,000 y $ 300,000 dólares, lo cual para muchos de nosotros es como sacarse la lotería.

Javier Pesquera
@autoseneltiempo


