Tal como la mayoría creíamos, Debanhi Escobar fue asesinada.
Lo que menos querían las autoridades de Nuevo León era que nos enteráramos, pero como suele suceder, la información acerca del dictamen de la segunda autopsia particular que solicitaron los papás de Debanhi se filtró a medios de comunicación, quienes la dieron a conocer.
Por supuesto que había sido asesinada. Por más que trató la Fiscalía de aquel estado del norte del país hacer parecer que Debanhi se había caído por accidente, eran pocos los que se tragaban ese cuento.
Con la negligencia que a todas luces se manejó el caso, era obvio que la Fiscalía y el gobernador Samuel García, querían por todos los medios evitar que saliera a la luz la verdad sobre la muerte de Debanhi. Es más que evidente que están tratando de encubrir a alguien de peso o relacionado con alguien importante, pero les salió mal el teatrito al no poder evitar el derecho que tenía su familia de pedir la segunda necropsia. Mal muy mal queda la Fiscalía y por ende Samuel García.
Por cierto, resulta que en la gira que realizó el jueves pasado el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, justamente a Nuevo León, manifestó que García está haciendo un buen trabajo.
¿En verdad está haciendo un buen trabajo cuando está desatada la ola de violencia contra las mujeres y cuando siguen desapareciendo no sólo éstas sino también hombres en la carretera de la muerte así como en todo el estado? Ayer leía que dos hermanas y el hijo de una de ellas acaban de desaparecer en aquella carretera que va de Monterrey a Tamaulipas.
No se puede decir que un gobernador esté haciendo un buen trabajo cuando no puede hacer frente a algo tan delicado como la desaparición y asesinato de mujeres; hubiera sido mejor que AMLO le hiciera un llamado de atención con respecto a esto; hubiera sido preferible que reconociera que las autoridades le están fallando a los neoleoneses en materia de seguridad pública y en específico a las mujeres.
Aunque se reunió con los padres de Debanhi y se comprometió a brindar todo su apoyo para que se les haga justicia, eso no basta. Habrá que ver si en verdad pone a su disposición todos los medios a nivel federal en materia de justicia para hallar al o los culpables de su feminicidio, que es como está siendo investigado el caso.
Otro caso del que creen que nos chupamos el dedo es el de Yolanda Martínez, de quien aseguran las autoridades de la Fiscalía de Nuevo León que se suicidó.
No dudo ni tantito de que le plantaron las botellas con líquidos peligrosos al lado de su cuerpo. La persona que lo encontró asegura haber visto cables cerca de él y marcas en su cuello, como si alguien la hubiera ahorcado, pero por supuesto que los empleados de la Fiscalía hacen mutis con respecto a esto.
Claro, no les conviene que se sepa de un asesinato más de una mujer, además de que también había sido ya muy difundida su desaparición tras la de Debanhi, ante las protestas del papá de Yolanda para que también se enfocaran en su caso.
El señor manifestó que la letra del vaso ubicado cerca de su cuerpo donde supuestamente está escrita un tipo de despedida no corresponde a la de su hija y a mí me suena muy raro que se haya ido a suicidar precisamente a un municipio de alta peligrosidad.
Todo suena a otro encubrimiento. Simplemente García le está poniendo un velo desesperado a su ineptitud y a la de los integrantes de la Fiscalía.
Pasando a Puebla, la semana pasada estuvo a punto de ser levantada la periodista Leslie Mora cuando iba a abordar un camión rumbo a su trabajo.
Un coche con placas de Morelos se le cerró y su ocupante le dijo que se subiera o que él la subía. Por fortuna pudo huir y subirse al primer camión que vio, sino otra historia hubiera sido. ¡Ah pero nos dicen las autoridades estatales que no hay levantones y nos recomiendan algunas diputadas que no nos alarmemos, que no es cuestión de género!
¡Por favor!
En fin, triste la saña contra las mujeres a nivel local y nacional.
Nos leemos la próxima semana.
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ARIANNA COS
COMO MARIPOSA
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