Palabra de Tigre
Humberto Aguilar Coronado
Después de la gran tragedia, ocurrida la semana pasada, en el Colegio Cervantes, de la ciudad de Torreón, Coahuila, en donde se lamenta la pérdida de vida de una maestra y de un alumno, han surgido una serie de hipótesis para encontrar las causas que llevaron a un estudiante, de sexto año de primaria, a emular a los asesinos de la secundaria de Columbine, Colorado, Estados Unidos, en 1999, -en donde perdieron la vida 12 alumnos y un profesor-; ambos jóvenes portaban dos armas de fuego para disparar varias veces, cometer un asesinato y después proceder a suicidarse.
Una de las primeras hipótesis que corrieron fue que los videojuegos, especialmente uno, que señaló el gobernador de Coahuila, como Natural Selection, había influenciado al niño de 11 años de edad a actuar de esa manera, por el hecho de caracterizarse como el protagonista del videojuego.
Después, se hicieron toda una serie de comentarios en torno a la situación de violencia que se vive en el estado y en el país.
Por otra parte, hubo comentarios culpando al entorno social y familiar del menor, buscando encontrar el origen de las armas y sembrando la pregunta: ¿cómo un niño de esa edad podía manejarlas? o ¿quién pudo haberle enseñado?.
Al final, se llegó a la detención del abuelo, culpándolo del delito de omisión de cuidados al poseer armas de fuego en un domicilio habitado por un menor, hecho que, seguramente será aplaudido por un sector de la sociedad, pero que no contribuirá en nada más.
Todos estos comentarios vuelven a traer a la discusión pública, si es necesario instrumentar en las escuelas, el operativo de Mochila Segura, programa que en el pasado motivó a que distintos padres de familia, en la Ciudad de México, se ampararan por considerar inconstitucional el operativo porque se violaban los derechos a la vida privada, a la intimidad y a la autonomía de los menores de edad en lo individual.
Todavía la Corte no resuelve el fondo del problema, pero es sabido que varios jueces han negado esos amparos interpuestos, argumentando que debe prevalecer la protección de la colectividad.
Quizá por eso, el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, propuso que el nuevo esquema de operación del programa sea que los padres de familia revisen las mochilas de sus hijos en las instalaciones del plantel, evitando con eso, la posibilidad del amparo.
Incluso, la esposa del presidente, la señora Beatriz Gutiérrez Muller, afirmó que dicho operativo debe realizarse desde casa y no esperar a que las escuelas cumplan con esa responsabilidad.
Aquí en nuestro estado, el gobernador afirmó que para evitar desgastes, conflictos y debates, cualquier acción encaminada a poner en práctica el operativo Mochila Segura, debe ser un acto consensuado entre la autoridad educativa y los padres de familia.
En el entorno actual, esta posición parece ser la más sensata.
Sin embargo, creo que sería mejor que la Secretaría de Educación Pública, así como obliga a la utilización de uniformes escolares, propusiera que todas las mochilas utilizadas por los alumnos fueran transparentes y con un mismo diseño, para evitar el ocultamiento de armas de fuego o drogas, para que ya no existan cuestionamientos en materia de seguridad.
Ahora que si las autoridades realmente quieren resolver el problema, pues que ya no se utilicen las mochilas, al fin y al cabo, al modificar la SEP los criterios de aprobación y evaluación, las exigencias académicas cada vez son menores.


