En el país, solamente dos entidades han aprobado la interrupción del embarazo: la Ciudad de México desde 2007 y el Estado de Oaxaca en 2019, una brecha abismal de 12 años entre cada una de ellas.
Este año se reveló que, desde la legalización del aborto en la CDMX, más de 1400 mujeres poblanas han viajado a estas clínicas para practicarse una interrupción segura del embarazo, lo que pone al estado como la tercera entidad con más interrupciones realizadas, sin tomar en cuenta las que se realizaron de manera clandestina al interior de Puebla, las cuales sabemos que suceden, pero muchos lo ignoran, lo que representa un serio problema, ya que muchas mujeres, adolescentes y niñas ponen en riesgo su vida.
¿Qué es lo más sorprendente de este tema en el estado? Primero, el número de iniciativas que se han presentado en el Congreso y cuya aprobación no se ha logrado; segundo, el hartazgo evidente de muchas mujeres y el olvido en el que se encuentra el tema de la violencia de género al interior del estado; y tercero, las amenazas, señalamientos y descalificaciones hechas por sujetos o grupos conservadores, quienes prefieren dejar todo en manos de una plegaria, para que el señor todopoderoso intervenga y salve de su desgracia a los pecadores que se atreven a poner primero las libertades individuales que lo que dictan las escrituras sagradas.
Sin duda, serán días interesantes, donde no faltarán los oportunistas, los agresores, las discusiones de mesas y los vetos familiares, dejando de lado lo más importante, que es garantizar la libertad y la seguridad de las mujeres.
Alrededor de todas estas manifestaciones, los espectadores no pueden distinguir que se trata de un tema de libertades individuales, de respeto, tolerancia y seguridad para las mujeres, porque ya no son tiempos en los que la sociedad debe decidir qué hace una mujer con su cuerpo y su vida reproductiva; de hecho, nunca debieron existir esos tiempos.
Lo que podemos esperar es que el Congreso tome en cuenta las voces y demandas de las mujeres, teniendo muy claro que la legalización del aborto no significa que todas las mujeres vayan a abortar, sino que se trata de garantizar la libertad de decisión del individuo sobre su vida. Se puede estar a favor o en contra, pero jamás se debe atentar contra la decisión de otros y eso es algo muy valioso que el estado debe garantizar y proteger.
Aún falta la discusión en las comisiones y, en su caso, en el Pleno del Congreso; tal vez, al final de cuentas, Puebla sea el estado número tres en aprobarlo… pero el camino es largo y falta mucho por hacer.
Twitter @vidal_sblancas


