Leyendo en la semana noticias acerca del COVID-19, me llamó la atención una nota que hablaba sobre el número de divorcios en China. Resulta ser que tras la cuarentena impuesta a la población este número aumentó considerablemente.
¿Por qué creen? ¡Oh sorpresa! Por violencia intrafamiliar (nótese el sarcasmo en la sorpresa).
Cuando leí la nota me vinieron varias preguntas a la cabeza:
¿Qué significa esto, que las parejas mientras menos tiempo convivan en el hogar es mejor?
¿Que mientras cada uno ande en su rollo por cuestiones laborales conviviendo poco en casa, la relación perdurará más tiempo?
¿Que es más fácil escudarse tras el trabajo y las demás actividades de la vida cotidiana que enfocarse en formar una vida armoniosa en familia, que invertir tiempo en realmente conocer a la pareja?
Porque si en verdad los matrimonios fueran sólidos, hubieran soportado el encierro forzoso.
¿No según se dice que en el amor se está en las buenas y en las malas?
Que ha de haber sido muy difícil afrontar la situación económica no lo dudo, pero que en menos de tres meses tantos matrimonios hayan tronado, habla de que la crisis social en China además de la de salud es crítica también.
Es bien sabido que las mujeres en China valían menos que un trapo en los siglos pasados y que aunque han logrado alcanzar espacios a los que antes no tenían acceso, el machismo de los hombres sigue siendo igual o peor que el de los mexicanos, lo que quedó demostrado con las demandas de divorcio de las féminas a causa de la violencia vivida durante el periodo de cuarentena.
Qué triste que un tiempo que debía de haber servido para unirse más con su familia, para aprovechar al máximo estar con las personas que más quieren, sobre todo sabiendo la frágil situación de salud en la que se encontraban inmersos, no haya servido para mejorar la actitud, para valorar a quienes tenían a un lado, para disfrutar de la compañía de la persona amada por si, lamentablemente, esa persona ya no pudiera estar al siguiente día.
El coronavirus se ha llevado la vida de tanta gente alrededor del mundo, ya incluso en nuestro país la de dos, que no estamos para dar por sentado que las personas a las que más amamos las seguiremos teniendo con nosotros.
Se nos ha dicho a través de los medios de comunicación que no entremos en pánico, pero es difícil no sentir aunque sea algo de miedo al ver el número de muertos.
Como familia debemos de estar más unidos que nunca. Hay tantas cosas que puede uno disfrutar con la pareja y con los hijos, que no tendría por qué ser difícil quedarse encerrado.
Además hay que recordar que no es un periodo de vacaciones sino de guardarse en casa y en la medida de las posibilidades seguir trabajando desde ahí; con la escuela lo mismo, es poner a las hijas e hijos a realizar las actividades escolares que les hayan mandado.
Para qué desgastarse en pelear, en tratar de dominar a la pareja o a los hijos; mejor disfrutar el tiempo juntos y apoyarse como familia realizando juntos las labores del hogar. Pero bueno, esa es mi opinión, ese es mi sentir.
Por desgracia seguramente pasará en México lo que pasó en China, porque el machismo ha demostrado seguir teniendo más poder sobre los varones que el amor.
Nos leemos el próximo lunes.
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ARIANNA COS
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