Durante nuestra vida algunas veces le hemos entregado nuestro amor y confianza a la persona incorrecta; cuando eso ha ocurrido nos han dejado el corazón hecho pedacitos y hemos pasado noches mojando la almohada con nuestras lágrimas.
A veces quedamos tan heridas que pensamos que no nos querremos volver a enamorar y que ya no tan fácil podremos confiar en ningún hombre.
La primera etapa tras una decepción, tras una ruptura es la más difícil, porque nuestros sentimientos están a flor de piel.
El duelo que se vive tras la separación de la persona que amamos comienza de un modo muy distinto para todas, pero de que duele duele. A veces queremos ignorar el sentimiento porque no queremos sufrir, pero como dice la famosa frase: “no podemos tapar el sol con un dedo”.
Todo tiene su proceso, por lo que cubrir la herida solo hará que más adelante duela al doble. Lo digo por experiencia.
Querer sacar un clavo con otro también provoca que el dolor sea mayor, porque si no sanamos primero las heridas que nos haya dejado la relación anterior, no podremos estar listas para amar de nuevo libre y sanamente.
Para poder sanar es necesario que lloremos lo que tengamos que llorar porque sólo así podremos dejar salir los sentimientos que nos causa la ruptura; es normal sentir dolor, tristeza, enojo, frustración, coraje, decepción, anhelo por la persona, ganas de no hacer ni saber nada más que llorar y llorar. Solo reconociendo nuestros sentimientos y dejándolos fluir, lograremos soltar a la persona que nos lastimó y perdonar.
Sé que perdonar es lo último que nos sentimos capaces de hacer cuando nos lastiman tanto, sobre todo cuando nos traicionan, pero es imprescindible para que podamos avanzar y dejar atrás lo que nos hirió.
Cuando estuvimos en una relación tóxica y duramos mucho tiempo en ella, es mucho más difícil poder cortarla y superarla porque su característica principal es la dependencia emocional y la adicción que provoca la montaña rusa de emociones que se viven. Apenas leí un libro sobre los tipos de amor donde la autora describe la parte “romántica” de una relación tóxica como bombardeo amoroso y debo decir igual por experiencia propia que así es.
Digo, siempre se siente bien que nos hablen bonito, que nos bajen el universo entero, que nos hagan sentir como si fuéremos lo que más aman en su vida, que nos digan princesas y que nos llenen de amor; ese es el bombardeo amoroso; pero cuando aquel se queda solo en las palabras y los hechos no las respaldan sino que comienza a haber malos tratos como el menosprecio, la indiferencia, el que te griten, te hablen de malas de manera constante, te quieran a su disposición y si no lo estás se enojen, te critiquen por todo en vez de apoyarte y así se sigue la lista, viene la parte de la realidad, que podría describirse como bajón amoroso. A esto me refiero con lo que dije párrafos arriba sobre la montaña rusa de emociones, que de hecho es parecida al círculo de la violencia del que hablaba hace poco en otra columna.
Pero esta adicción emocional al bombardeo no es imposible romperla. Costará mucho trabajo interno, demasiada fuerza de voluntad para poder sanar y ya no mirar atrás, pero sobre todo mucha autoestima y amor propio (leer libros de autoayuda sobre el amor sano y la dependencia emocional sirve muchísimo).
Sólo reconociendo lo que valemos y dándonos a nosotras mismas amor, además de aprender a disfrutar nuestra propia compañía, podremos romper con patrones emocionales de dependencia que son los que nos hacen engancharnos con las personas incorrectas y vivir relaciones que lejos de darnos una felicidad duradera y estable, sólo nos brindará chispazos de ésta.
Estar soltera no es malo porque no estamos solas como tal; nos tenemos a nosotras mismas. Si no sabemos apreciar nuestra propia compañía, si no nos amamos ni valoramos lo suficiente, si no nos damos ánimos nosotras, si no tenemos autoconfianza, nadie podrá llegar a llenar esos vacíos emocionales. Por eso la soltería nos ayudará a aprender más sobre nosotras y así poder saber lo que queremos y lo que no en una pareja y en una relación.
Y algo muy importante para poder sanar por completo es perdonarnos a nosotras por no haber podido evitar antes todo el sufrimiento, daño y llanto que nuestro ex tóxico nos hizo pasar. Es básico poder entender que todo llega en el momento debido; cuesta hacerlo, lo sé, pero lográndolo podremos estar en paz con nosotras mismas en cuanto a ese doloroso pasado. Lo padre ahora es que ¡Lo logramos! ¡Al fin conseguimos escapar de esa persona que tanto nos lastimó! Así que de ahora en adelante, ¡Arriba corazones! Ya no hay que mirar atrás ni para tomar impulso.
Nos leemos el próximo lunes.
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