Con la cuarentena decretada en nuestro país por la Secretaría de Salud del Gobierno Federal para tratar de frenar la pandemia del COVID 19 que tiene al mundo de cabeza, han surgido inquietudes con respecto a la seguridad de las mujeres que sufren violencia por parte de sus parejas.
Y es que si pasando solo ratos del día a día con sus agresores son maltratadas, están ahora mucho más expuestas al permanecer prácticamente encerradas con ellos.
Cuando una persona es violenta cualquier cosa puede ser el detonante que dispare la agresión; una palabra, acción u omisión de la mujer, pueden desencadenar un episodio violento.
A nivel nacional se han compartido en redes sociales campañas enfocadas a dar sugerencias de acción en caso de que alguna mujer requiera ayuda y no pueda pedirla fácilmente al verse atada de manos al estar con el agresor prácticamente vigilada. Recordemos que una de las características de la violencia es la de mantener lo más aislada posible a la víctima, así que teniendo la oportunidad perfecta como con esta cuarentena, el agresor tratará de impedir que la mujer pueda ponerse en contacto con sus familiares y amigos.
Se han generado stickers de WhatsApp que sean fáciles de identificar por parte del círculo de apoyo de las víctimas con el objetivo de que sean rápidos y discretos de enviar. Y esto me pareció genial, el problema es cuando hasta el celular le quitan a las mujeres. Cuando esto ocurre, lo único que puede uno hacer para tratar de ayudar a la víctima es acudir a su casa para que tanto la víctima como el victimario sepan que no está sola, que uno está al pendiente.
Se ha recomendado también que los vecinos que oigan alguna discusión acompañada de gritos y golpes, se pongan de inmediato en contacto con las autoridades para pedir ayuda y ésta pueda llegar a tiempo de evitar un feminicidio más. También se podría hacer que los vecinos tocaran la puerta o la pared para intentar parar la agresión en lo que la policía logra llegar.
Bueno, esto es en el caso de las mujeres, pero ayer leyendo el estado de un contacto, caí en la cuenta de que no sólo las mujeres están más expuestas ahora a una agresión, sino también las niñas y los niños.
El mensaje decía: “La escuela quizá era el único lugar seguro que muchas niñas y niños tenían”.
Y tiene mucha razón. La escuela suele ser el refugio para las pequeñas y pequeños cuando en casa lo único que viven es maltrato. Por desgracia, para los infantes maltratados la cuarentena ahora los pone a disposición total de sus padres o tutores violentos.
Independientemente de la crisis sanitaria que está atravesando nuestro país se avecinan otras crisis, como la económica, que de hecho ya comenzó a mostrar sus primeros efectos con el cierre parcial de establecimientos comerciales y con el despido de personal.
La cuestión económica seguramente provocará un aumento en el estrés familiar que en ambientes violentos puede ser un fácil detonador de agresiones. Esto se convertirá entonces en una crisis social al incrementarse el número de casos de mujeres e infantes maltratados. Tristemente, será inevitable enterarnos de un aumento en el número de feminicidios y asesinatos infantiles.
Como sociedad estamos comenzando a atravesar por un momento difícil. Esperemos que tratando de seguir con las recomendaciones oficiales, logremos que no dure mucho en México el periodo de cuarentena, para que así además de reducir los contagios y muertes por coronavirus, reduzcamos las provocadas por violencia de género e infantil.
Nos leemos el próximo lunes.
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ARIANNA COS
LA MARIPOSA NARANJA


