En los siglos pasados, era común que a las mujeres que no se casaban durante sus años de juventud se les llamara “solteronas” o “quedadas”. Dependiendo de la época fue variando el rango de edad, pero llegó a considerarse “quedada” a una chica ¡desde los 14 o 15 años!
Afortunadamente esto fue cambiando poco a poco, el rango se fue alargando, pero aun así en los años ochentas no estar casada a los 25 era estar entrando en el rubro de las solteronas. Menciono esa década porque fue cuando se casaron mis papás, ambos a la edad de 29; se casaron en diciembre de 1980 y ya eran considerados un matrimonio “tardío”.
Cuarenta años después es de lo más común que una mujer apenas se esté casando.
La participación cada vez más activa de las mujeres en casi todos los ámbitos sociales, ha hecho posible que puedan desarrollarse profesionalmente, postergando muchas veces la búsqueda de pareja o de formar una familia.
Considerando que después de concluir con sus estudios profesionales deseen de inmediato estudiar una maestría y el doctorado, más o menos están concluyendo con el último casi a los 30 años.
Lógicamente aunque tengan pareja, quizá no sea su prioridad formar aún una familia, vivir ya juntos hasta lograr sus metas profesionales, para así poder dedicarle primero el tiempo necesario a un aspecto importante de su vida y más adelante al otro. Hay quien prefiere tener primero un patrimonio seguro antes de decidir casarse (o juntarse) y tener hijos.
Algunas señoras de mayor edad, de generaciones pasadas, ven como un error que aquellas mujeres posterguen su vida matrimonial porque simplemente no pueden entender que ya no sea prioritario para las actuales generaciones casarse de blanco para dedicarse al hogar.
Otras señoras a pesar de sus años ven con buenos ojos que la juventud pueda tener otras oportunidades que les fueron negadas a ellas.
Pero sean peras o manzanas, a la única que debe importarle su vida es a cada mujer.
A veces simplemente por más que se busque el amor, por más que se intente que funcionen las relaciones no funcionan y así se va pasando el tiempo.
En ocasiones las mujeres son muy exigentes y ninguna pareja logra llenar sus expectativas, o son muy poco tolerantes y ante cualquier cosa que no les gusta ya mandan a volar al galán.
O simplemente no quieren perder su independencia, son muy autosuficientes o no les interesa tener una relación estable.
He oído a mujeres decir esto, así que es totalmente válido que no se quieran juntar o casar.
Por la razón que sea, considero que el término “solterona” ya quedó muy atrás, vaya, ya es arcaico.
Esa imagen de la mujer ya madura rodeada de gatos ya es totalmente obsoleta.
Aunque déjenme decirles que he oído a una que otra joven comentar que así se ven en un futuro, ¡pero porque así quieren vivir! Porque prefieren a los animales que tolerar a una pareja jajajaja.
Así que bueno, las épocas han cambiado y lo seguirán haciendo, pero eso sí, ninguna mujer merece ser considerada ya “solterona” porque con o sin marido, una puede ser feliz.
Nos leemos el próximo lunes.
ARIANNA COS
LA MARIPOSA NARANJA
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