La Mariposa Naranja
Arianna Cos
Esta semana me parece pertinente hacer una pausa en los tipos de violencia que les estaba exponiendo, para poder tocar un tema importante.
El pasado 25 de noviembre, el performance Un violador en tu camino, creado por el colectivo teatral Las Tesis en Valparaíso, Chile, prácticamente ha dado la vuelta al mundo al alcanzar países lejanos tales como Francia, España y Turquía, donde por desgracia las mujeres que se reunieron para interpretarlo fueron reprimidas.
En Latino América llegó hasta comunidades indígenas, como la Mapuche en Colombia, donde sus mujeres lo corearon en su lengua nativa mientras bailaban sus ya conocidos pasos.
En nuestro país ha sido interpretado tanto en la capital como en varios estados, incluido Puebla y Ecatepec, considerado como el municipio más peligroso para las mujeres.
En cada lugar, las féminas se armaron de valor para reunirse y cantar a todo pulmón las frases de la canción y sobre todo su consigna más fuerte: “Y la culpa no era mía ni donde estaba ni como vestía; el violador eras tú…el violador eres tú”.
De manera increíble, el performance ha logrado un mayor impacto en la gente que cualquier campaña social o de gobierno. Y es que su letra es más que clara al culpar a las autoridades de la situación de indefensión en la que nos encontramos las mujeres a nivel mundial: “el violador eres tú… son los parcos (policías), los jueces, el Estado, el presidente”; “el Estado opresor, es un macho violador”.
Así, las mujeres se han sentido identificadas y representadas; sin importar la edad, color ni la condición social, se han unido en una sola voz para demandar lo que por ser seres humanos nos corresponde: el respeto a nuestra integridad, a nuestra dignidad; el derecho a vivir sin violencia; el derecho de vestirnos como deseemos y poder salir a las calles sin temor a ser agredidas; pero sobre todo, el derecho a seguir vivas, a que nadie se sienta con el poder de quitarle la vida a ninguna mujer más.
Lamentablemente, el performance también ha sido motivo de burla en redes sociales y ya hasta está siendo tocado en los antros por su ritmo pegajoso.
Me pregunto: ¿En qué nivel tan bajo de descomposición social estamos cayendo si existe quien es capaz de trivializar de esa manera un tema que ha revestido gran importancia a nivel mundial?
Y lo malo es que lo bailan también las chavas como si fuera cualquier canción. Yo me indignaría de inmediato y me sentaría como protesta. Si todas las jovencitas del antro hicieran lo mismo, los Dj’s se verían obligados a quitarla.
Si como mujeres seguimos permitiendo que se trivialicen aspectos importantes en la lucha contra la violencia hacia nosotras, todo esfuerzo que se haga costará mucho más trabajo en rendir frutos duraderos.
Sé que muchas mamás (tías o abuelas), siguen educando a sus hijas bajo el molde de la sumisa que debe aguantar lo que al novio o marido le plazca hacer con ellas, por ello aún hay chicas que se quedan calladas y en vez de manifestar su indignación siguen bailando, pero entonces toca a las generaciones jóvenes de los antros decidir si continúan viviendo bajo el mismo esquema sumisa/macho con el riesgo de llegar a ser violentadas o asesinadas algún día, o si se ponen las pilas para poner un alto a la violencia.
Esperemos que suceda lo segundo, para que en 2020 disminuya la cifra de feminicidios tanto a nivel estatal como nacional en vez de incrementarse. En Puebla, la cifra de asesinatos de mujeres del presente año ya superó por mucho la del año pasado. Ojalá estas últimas semanas del 2019 no ocurra un caso más.
Nos leemos el próximo lunes.
@aricos127


