La Mariposa Naranja
Arianna Cos
La violencia de género es un problema social que -aunque en años anteriores ya había ido cobrando importancia- ésta aumentó considerablemente en los primeros dos meses de 2020.
Tanto en Puebla como en el resto del país, los feminicidios se han ido acrecentando de manera alarmante y la crueldad con la que son cometidos también. Tan solo en una semana, mínimo tres poblanas perdieron la vida a manos de sus exparejas, parejas o de quienes pretendían serlo.
En el caso de la pequeña Fátima no entra como tal en el rubro de los feminicidios (recordemos que para que sea considerado así debe cumplir con ciertos criterios, como violencia previa por parte de la pareja), el hecho de que haya sido una mujer más asesinada, bastó para incrementar el enojo y la tristeza de nuestra sociedad, que ya de por sí estaba bastante impactada por lo ocurrido a Ingrid Escamilla.
Es por ello que en redes sociales comenzó a circular la iniciativa, #UnDíaSinMujeres, o “El 9, ninguna se mueve”, que pretende que el 9 de marzo -con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer- las mexicanas nos quedemos en casa como modo pacífico de protesta ante el escenario tan desalentador que estamos viviendo.
La violencia nunca se resolverá con más violencia
Como en todo, hay quien está a favor y en contra de esto; incluso, han expuesto cifras de las pérdidas económicas que provocará el paro feminista (las mujeres tenemos la fama de ser más compradoras que los varones) pero a título personal, me importa más la exigencia general de nosotras a nuestros gobiernos para que nos brinden soluciones concretas ante el clima de violencia que estamos padeciendo, que si el país pierde mucho dinero.
Prefiero guardarme en casa que salir a protestar a las calles, cuando las últimas manifestaciones han estado marcadas por la violencia cometida por las participantes.
Que si hay gente infiltrada que es la que comete los destrozos y alienta a las demás a unirse a estos; o que si de plano les nace del corazón, del enojo y hartazgo ante tanta inseguridad para el sexo femenino, sea como sea, la violencia nunca se resolverá con más violencia.
¿Que si hay feminazis en las manifestaciones? Seguro que las hay, pero tampoco dudo que les infiltren gente, así como se lo han hecho a otros movimientos a lo largo de la historia del país. Entonces, entre que son peras o manzanas, mejor quedarse en casa para cambiar de estrategia; “brillar por nuestra ausencia”, como dice el dicho, podría provocar un efecto más impactante.
Demostremos que sí podemos estar unidas
Habremos más mujeres en el país, así que definitivamente deberá tener algún efecto mejor que grafitear y romper vidrios, que por un día paremos nuestra participación en la sociedad.
Afortunadamente, hasta el presidente de la República ya mandó el mensaje de que ningún jefe podrá sancionar a las trabajadoras que no acudan a realizar sus actividades y que el movimiento cuenta con el apoyo de su gobierno.
No era para menos. Sus declaraciones, ante los últimos hechos violentos contra las mujeres, no han sido precisamente acertadas.
Tan es así, que la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, tuvo que reunirse varias horas con mujeres representantes de distintos sectores sociales, así como con otros miembros del gabinete federal, para dar certeza a la población femenina de que el gobierno encabezado por López Obrador está en la total disposición de respetar y apoyar la huelga, así como de generar las acciones y estrategias necesarias para combatir, sancionar y erradicar la violencia de género y los feminicidios.
Así que, mujeres, hagamos que entre todas, el 9 de marzo tenga éxito. Unámonos, jalémonos unas a otras; démosle buen uso a las redes sociales y demostremos que SÍ PODEMOS ESTAR UNIDAS.
Nos leemos el próximo lunes.
Twitter: @aricos_127


