Una vez terminado el 2020 y con la aparición de la vacuna contra el COVID-19, se podría esperar que las cosas mejorarían, sin embargo, pensar que ya la libramos fue el error, pues parece que la contingencia inició este año más fuerte y problemática que el año pasado.
Lamentablemente, hay muchos frentes desde los cuales se lanzan las culpas y se señalan los errores, fallas, carencias que han llevado al país y al mundo al punto de quiebre en el que se encuentra.
¿Realmente alguien tiene la culpa?
Si nos ponemos a buscar culpables, podemos iniciar desde aquel sujeto que comenzó esta pandemia por probar platillos exóticos. También podemos culpar a las malas condiciones y falta de equipamiento de los hospitales, al gobierno, a los números, al pánico, a la incredulidad de las personas, a las teorías de conspiración y seguir de esta manera señalando por señalar, como si encontrar un culpable justificara que ir a la reunión familiar del fin de semana es menos riesgoso, que la vida perdida de algún familiar por coronavirus es culpa del primer enfermo y no la propia por no acatar las medidas sanitarias y recomendaciones.
Ya es tarde para buscar culpables, es inútil y absurdo; lo realmente importante es definir qué vamos a hacer para frenar la cadena de contagios que va en aumento, pues por más decretos que se emitan, por más duras que sean las restricciones y por más sanciones que se impongan, parece que muchas personas seguirán actuando como hasta ahora, buscando fiestas, yéndose a la playa a vacacionar y creyendo que el virus no los va alcanzar.
Este 2021 está iniciando de forma muy complicada, puede ser que algunos tengan suerte y nunca se contagien; puede ser que otros ya se contagiaron y no lo saben, y puede ser que otros no la libren y cuando eso suceda se volverán a preguntar: ¿de quién fue la culpa?
Twitter: @vidal_sblancas


